El PMBOK® y la historia que no suele contarse: Salvador Capuz repasa su evolución y sus mitos
El tesorero de AEIPRO reflexiona en un acto en Castellón de PMI Levante sobre uno de los marcos de referencia más influyentes en la Dirección de Proyectos
El PMBOK® (Project Management Body of Knowledge) es probablemente el marco de referencia más influyente en la historia de la Dirección de Proyectos. El pasado 17 de septiembre tuve la oportunidad de reflexionar sobre sus orígenes, su evolución y sus desafíos futuros en una sesión organizada por PMI Levante, en su sede de Castellón.
La conferencia partía de una pregunta aparentemente sencilla: ¿por qué mirar hacia atrás cuando la profesión está centrada en cuestiones tan actuales como la agilidad, la inteligencia artificial o la generación de valor? La respuesta es que resulta difícil comprender hacia dónde se dirige la disciplina sin conocer cómo se ha construido el conocimiento que hoy utilizamos para gestionar proyectos.
El PMBOK no surgió de manera espontánea, sino como resultado de un largo proceso de formalización profesional cuyo propósito era capturar, organizar y transmitir el conocimiento acumulado por generaciones de directores de proyecto.
Uno de los aspectos centrales de la ponencia fue aclarar qué es realmente el PMBOK y qué no es. A lo largo de los años se ha descrito como guía, estándar, recopilación de buenas prácticas e incluso metodología. Sin embargo, ninguna de estas definiciones por sí sola resulta suficiente.
El PMBOK nació como un cuerpo de conocimiento destinado a estructurar la profesión, proporcionando un lenguaje común y una base conceptual compartida para miles de profesionales en todo el mundo.
A partir de este punto se revisó la evolución de las distintas ediciones. Desde las primeras versiones, con menos de doscientas páginas y 37 procesos, hasta las ediciones más recientes, que superaron ampliamente las setecientas páginas y casi cincuenta procesos, el crecimiento del PMBOK refleja también la creciente complejidad de los proyectos y de las organizaciones que los desarrollan.
Durante más de dos décadas, la estructura basada en áreas de conocimiento, grupos de procesos, entradas, herramientas, técnicas y salidas constituyó el núcleo conceptual de la disciplina.
La revisión histórica permitió recordar que muchas de las ideas que hoy consideramos habituales aparecieron mucho antes de lo que suele pensarse. Se revisaron las contribuciones de pioneros como Max Wideman y Bill Duncan, figuras clave en la construcción del primer cuerpo de conocimiento del PMI durante los años ochenta.
También se mostró cómo conceptos actualmente indiscutibles, como la gestión de riesgos o la gestión de stakeholders, fueron objeto de intensos debates antes de alcanzar el reconocimiento que poseen en la actualidad.
Otro de los temas abordados fue la coexistencia de diferentes enfoques de gestión de proyectos. Aunque el PMI ha desempeñado un papel protagonista en la consolidación de la profesión, no constituye la única referencia.
Modelos como PRINCE2, las competencias de IPMA o los desarrollos normativos de ISO han contribuido igualmente a enriquecer el panorama profesional. La diversidad de estándares y enfoques refleja la madurez alcanzada por una disciplina que ya no puede entenderse únicamente desde una única perspectiva metodológica.
Un momento especialmente relevante en esta evolución se produjo con la sexta y la séptima edición del PMBOK. La creciente influencia de la agilidad, la transformación digital y los nuevos modelos organizativos obligaron a replantear algunos de los fundamentos tradicionales.
La séptima edición representó un cambio profundo al sustituir la estructura clásica basada en procesos por un enfoque centrado en principios y dominios de desempeño, otorgando una importancia mucho mayor a la adaptación del enfoque de gestión a las características específicas de cada proyecto.
Durante la conferencia también se reflexionó sobre los factores que están impulsando la transformación de la profesión. Las organizaciones se orientan cada vez más a proyectos; la economía depende en mayor medida de actividades basadas en conocimiento y servicios; y la propia sociedad adopta una lógica de trabajo temporal y orientada a objetivos.
Este fenómeno de “proyectificación” está modificando tanto la naturaleza de los proyectos como las competencias requeridas a quienes los lideran.
Finalmente, se abordó el impacto de la inteligencia artificial, probablemente el tema que más interés genera en la actualidad.
La IA ya está comenzando a automatizar tareas administrativas, apoyar la planificación, facilitar el análisis de información y mejorar la toma de decisiones.
Sin embargo, sigue abierto el debate sobre hasta qué punto transformará el papel del director de proyectos. Más que una desaparición de la figura del Project Manager, parece más probable una evolución hacia perfiles capaces de integrar capacidades tecnológicas, liderazgo, pensamiento crítico y visión estratégica.
La principal conclusión de la sesión fue que la historia del PMBOK es, en realidad, la historia de la propia evolución de la dirección de proyectos.
Comprender cómo surgieron sus conceptos, por qué cambiaron y qué problemas intentaban resolver nos ayuda a interpretar mejor los desafíos actuales y a preparar la profesión para el futuro.
Porque, aunque las herramientas y los modelos continúen transformándose, la necesidad de coordinar esfuerzos humanos para convertir ideas en resultados seguirá estando en el corazón de la dirección de proyectos.
Mi agradecimiento al PMI Levante Chapter, y especialmente a su equipo organizador, por la invitación y por la excelente acogida recibida tanto en la sede de Castellón como por parte de los asistentes conectados en línea.
Fue una magnífica oportunidad para compartir reflexiones sobre una disciplina que continúa evolucionando casi tan rápido como los propios proyectos que pretende gestionar.
Salvador Capuz Rizo. Director del Departamento de Proyectos de Ingeniería at Universitat Politècnica de València (UPV) y Tesorero de AEIPRO IPMA Spain


